Por los años de 1874 el joven Jesuita P. Manuel Proaño,
inspirador de la Consagración de la República al Sagrado Corazón de Jesús,
concibió también la original idea de erigir un monumental templo en honor
del Sagrado Corazón y en conmemoración de la Consagración de la República.
El P. Luciano Navarro, S.J.., su compañero de fatigas apostólicas, soñó
también en una obra gigante, al pie del Coloso de los Andes, cerca del
solar donde el benemérito educador José Veloz y Suárez levantó la
humilde capillita aldeana de 1815.
Se convocó a concurso de planos. Se rechazaron todos los que no correspondían
a la grandiosidad que se pretendía dar a este templo nacional, incluso los
diseñados por el P. Cáceres, S.J. Se escogieron los que presentó el H.
Lecanda, S.J., por su concepción original y grandiosa. Sobre ellos se
comenzó la ejecución de la obra.
La Construcción:
Era el domingo 26 de agosto de 1883. Riobamba entera se vistió de fiesta y
acudió a la reunión solemne. En las zanjas de los cimientos, abiertos
hasta la roca que sirvió de base, bendijo la primera piedra el Dr. Daniel
Cepeda, Vicario Capitular; el P. Redentorista Antonio Bartolomé dirigió la
palabra a la multitud allí reunida. El entusiasmo y fervor se hicieron
ofrenda para la obra que comenzaba a ser una realidad tangible
Desde entonces, manos indígenas, guiadas por las más experimentadas de sus
maestros, emprendieron el trabajo, cada uno en su especialidad: carpinteros,
albañiles, picapedreros, talladores; con quienes se hicieron contratos ante
notario público, previo el anticipo de un buen tanto por ciento del sueldo
diario; era el tiempo en que treinta centavos diarios se consideraba un buen
salario.
Algunos de ellos entraron a trabajar y aprender el oficio y a medida que
avanzaba la obra se iban perfeccionando y de igual modo se iba incrementado
el salario tal como se lo había estipulado en el contrato. Más de uno
aprendió allí un oficio bien remunerado en la época y conoció el manejo
de la herramienta adecuada a cada necesidad.
Hechos los cimientos comenzó la construcción de las anchas paredes que
formaban el octaedro regular; las columnas interiores manifestaban la
originalidad del proyecto: serían coronadas por una rotonda y una altísima
cúpula central; la fachada estaría adornada por dos altísimas torres y un
arco a cuarenta y cinco metros de altura en el que debía lucir la razón de
su grandeza: "A Cristo, Rey del Universo".
Con esta perspectiva se iba levantando el templo con las piedras traídas en
mingas mañaneras desde las minas de Gatazo, descubiertas por el P. Manuel
Guzmán, S.J., y cedidas gentilmente por su propietario D. Manuel García.
La cúpula central:
La obra de ingeniería proyectada contaba con los más funestos presagios.
Para alivianar el peso se usó la piedra pómez que, tejida con pedazos de
alambre en forma de grapas, fácilmente daba la forma requerida. El fracaso
parecía inminente.
Con invencible paciencia el P. Guzmán alentaba a sus obreros que trabajaban
con fe y decisión en los altísimos andamios interiores y exteriores que
presentaban el aspecto de un gigantesco castillo.
Llegados finalmente a la altura requerida de 35 metros, se enarboló la señal
del triunfo; una cruz de 4 metros de alto hermosamente diseñada y ejecutada
en hierro sobre una esfera metálica de un metro de diámetro. Habla
concluido la obra gigante. Era avanzado el año 1914.
Con el remate de la cúpula central crecía el júbilo y la expectación de
la ciudad. Se pensaba ya en la inauguración y se veía cercano el momento
de la finalización de todos los trabajos. Se olvidaba así que aún
faltaban las torres que nunca llegarían a construirse, ni siquiera un siglo
más tarde y que quedaría inconcluso para siempre el proyecto original.
Se formó la Junta Directiva de la Inauguración. Fue elegido Presidente de
la misma el Sr. Dn. Juan Félix Proaño, por la eficaz colaboración que
habla dado a la obra mediante el Comité de la Diócesis que tan eficazmente
venía trabajando.
Más o menos por esta misma fecha debía ser cuando Mons. Machado, que se
hallaba en Roma alcanzaba del Papa el Breve Pontificio, para que fuera
erigida Basílica con titulo propio, como de hecho fue consagrada.
Final de la obra:
Se buscaba también en el Oriente y se iba trayendo a
Riobamba maderas especiales para la construcción del retablo principal y se
contrata un vía-crucis en Barcelona. Eran los preparativos finales para el
gran acontecimiento. Llegó el momento de retirar los andamios exteriores en
su totalidad y Riobamba contempló por vez primera la majestuosidad del
templo en todo su esplendor.
Un poco más tarde, una vez decorada la cúpula central, también se
retiraron los andamios interiores y se pudo admirar la hermosura y armonía
interior.
Treinta y dos años habían transcurrido desde que se inició la obra:
Riobamba y la nación entera habían seguido paso a paso la lenta construcción.
El ambiente se caldeó con el anuncio de la inauguración próxima y era de
grande emoción. En este año (1915) coincidieron las fechas históricas del
cincuentenario de la erección de la Diócesis y el Centenario de la
Restauración de la Compañía de Jesús.
Llegó, por fin, la fecha tantas veces postergada y definitivamente
prefijada, el 9 de Junio.
La
Arquitectura
El Arq. Juan
Aldama, antes de la inauguración escribía:
"Templo grandioso y artístico, pertenece al Orden corintio; solamente
en el exterior del cimborio se dejan ver detalles jónicos siendo de estilo
bizantino las ventanas murales. Su primer cuerpo central lo forma un
espacioso octógono de esbeltos arcos torales a cuyas pilastras van adosadas
hermosas y bien trabajadas columnas con elegantes capiteles. Dicho cuerpo
está coronado por una cornisa de tendido y seguro vuelo, del más exquisito
gusto y sobre ella da principio el cuerpo segundo que es de la misma figura
geométrica, llevando a cada la-do una ventana de muy buenas proporciones.
Este cuerpo termina a su vez, con una cornisa que armoniza maravillosamente
con la primera.
Sobre la segunda cornisa se levanta un airoso zócalo y de allí arrancan
las atrevidas líneas de artística y esbelta cúpula (que corona la
rotonda) la que va coronada con graciosa linterna, con ocho rasgadas
ventanas, y a la que por remate se le ha puesto el lábaro augusto de la
redención. Al primer cuerpo de la parte central descrita circunda una serie
de pequeñas cúpulas muy graciosas limitadas por robustos arcos que
descansan sobre las pilastras de los torales y caja del templo. El ábside
corresponde en todo a la majestuosidad de la obra y el coro que se halla en
su frente, sobre la entrada principal, ha sido objeto de hermosos detalles
en su bóveda, para favorecer la acústica.
Las cuatro elegantes columnas que, soportando bellísimas cornisas,
ornamentan el hermoso frontispicio, están muy bien trabajadas, tendiendo a
las más clásicas proporciones y son fieles reveladoras de las
preciosidades artísticas del interior. Las tres bien arqueadas puertas del
frontis armonizan perfectamente con el resto de la obra. El conjunto
exterior forma una bonita combinación de cuerpos entrantes y salientes, lo
que resulta de aspecto pintoresco y grandioso.
El efecto estético de toda la obra está confiado a las líneas y
proporciones y a la abundancia de prolijos y delicados detalles. No hay más
que ponerse en el centro de esa obra monumental para convencerse de que
cuando esté terminada será digna de albergar bajo sus primorosos tallados
a todo un Dios".
Cronología
1874.- Llega a Riobamba el P. Manuel Proaño,
autor de la idea del templo como monumento y con carácter nacional por la
consagración de la República.
1882.- (10 de noviembre) La autoridad eclesiástica concede el permiso de
erección del templo.
1882.- Se ofrece cooperación oficial para la obra.
1883.- (Agosto 26) Colocación de la primera piedra de la construcción.
1890.- Fecha aproximada de la suspensión de la obra.
1891.- Fallece el Hno. Lecanda, S.l.; autor del plano y arquitecto
constructor.
1892.- Se reinician los trabajos.
1892.- (25 de mayo) Se forma el comité que trabaja hasta el final de la
obra.
1893.- (2 de mayo) El Ministerio de Culto dota de 100 pesos mensuales para
la obra.
1895.- Los PP. Oblatos obsequian la inmaculada al despedirse de Riobamba.
1896.- Se firma contrato público con los obreros.
1897.- (4 de mayo) Sacrilegio de la iglesia de San Felipe.
1913.- (17 de abril) Se firma el contrato para la decoración interior.
1913.- (26 de agosto) Concluido el trabajo exterior. Falta el interior.
1914.- (3 de mayo) Se constituye un comité de jóvenes.
1915.- (9 de junio) Solemne consagración e inauguración del Templo-Basílica.
1915.- (27 de junio) Clausura de las celebraciones de la Consagración.
1916.- (2 de mayo) Estaila la bomba que intentó matar a Mons. Machado, S.l.
1917.- Llega el órgano desde Canadá a Guayaquil.
1918.- (10. de enero) Se estrena el órgano con Misa Solemne.
1918.- (De junio a octubre) Se tallan las estatuas de San Pablo y los
Evangelistas.
1919.- Se talia el púlpito.
1920.- Llegan las estatuas de Barcelona.
1926.- Se talia la estatua de Santa Teresita.
1928.- Fallece el autor de la idea del Monumento, P.' Víliagómez, S.l
1929.- (Junio) Se da inicio al pedestal del Monumento.
1929.- (16 de noviembre) Se concluye el Monumento del Centenario de la República.
1930.- (20 de diciembre) Bendición del Altar del Calvario.
1931.- (16 de agosto) inauguración del Altar de San José.
1932.- Inauguración del altar de Santa Mariana de Jesús.
1934.- (Abril 7) Bendición de la estatua de San Francisco de Borja.
1934.- inauguración del altar de San Ignacio.
1937.- Inauguración del altar de Santa Teresita.
1945.- Restauración del óleo de la Flagelación.
1949.- Se fisura el templo y resquebrajan las cúpulas pequeñas.
1950.- (Enero 29) Se emprende la primera restauración.
1958.- (Julio 26) incendio de la Basílica.
1980.- Se inicia la segunda restauración y primera integral.
1982.- Se inicia la restauración de la decoración interior.
1983.- Primer centenario de la colocación de la primera piedra.